lunes, 20 de octubre de 2008

Proyectos Hidrotécnicos de propósito múltiple

Los ríos son los grandes modeladores del relieve terrestre. Ellos labran las montañas y crean los valles, estos son su territorio el cual poseen a su antojo, ocupándolo donde y cuando quieren; para eso son las avenidas e inundaciones. Si el hombre pretende habitar estos espacios con seguridad, debe entender el comportamiento de sus autores y acomodarse a él, o tratar de manejarlo.
Hay quienes piensan que las cuencas hidrográficas no deben intervenirse y vituperan de las obras hidrotécnicas; a ellos la palabra “represa” les eriza el cabello; son esos ecologistas fundamentalistas, que han tomado este asunto como una verdadera religión cuyo dios más conspicuo es el árbol: son “arbólatras” y tienen mentalidad de miembros de comunidad cazadora – recolectora. No son muchedumbre pero hacen mucho ruido y con argumentaciones sofísticas han logrado convencer a grupos de opinión importantes sobre la importancia, casi indispensable, de mantener la Naturaleza en su estado más prístino posible; haciéndole, de paso, un daño tremendo a la causa ecológica al exponerla como una doctrina opuesta en muchos casos a los intereses legítimos de las comunidades.Por otro lado estamos quienes creemos; es más, sabemos, que para que esta humanidad con sus masas crecientes de población en permanente demanda de bienes y servicios pueda permanecer sobre la faz de la tierra en condiciones de calidad de vida compatibles con su dignidad, es imprescindible intervenir a Natura para adecuarla y conseguir que produzca el máximo posible. Por supuesto que cualquiera intervención debe hacerse con sumo cuidado buscando producir el mínimo de efectos negativos.Las áreas en donde dicha intervención es necesaria – en muchos casos, indispensable – son las cuencas hidrográficas cuyos cauces deben regularse para proteger las tierras planas contra avenidas e inundaciones. La regulación de cauces solamente puede hacerse combinando un sistema de obras hidrotécnicas (presas, canales, diques, etc.) con una cobertura vegetal apropiada. En cauces grandes y medianos los dos componentes son indispensables; en cauces pequeños la cobertura vegetal es suficiente.El ejemplo más protuberante, yo diría que fantástico, de regulación de cauces es el realizado en el sistema Missouri Mississippi en Estados Unidos cuya cuenca es algo así como el 65% del territorio continental de ese país. El proyecto comenzó a ejecutarse poco después de terminada la guerra de secesión cuando se creó el Cuerpo de Ingenieros del Ejército y se terminó por los años 80’s; más de un siglo construyendo la protección del territorio para dar albergue seguro a una gran nación. Casi toda la tecnología que se conoce para este tipo de obras, incluido el concepto de propósito múltiple, fue desarrollada en esta tarea. Solamente una parte de este colosal proyecto, el ordenamiento de la cuenca del río Tennessee fue suficiente para dar inicio a la solución de la crisis económica de los años 30’s que azotó a ese país y, por extensión, a casi todo el mundo. Sobre el Tennessee se construyeron 24 presas de las cuales 14 son grandes presas.No es fácil imaginarse lo que el mencionado proyecto significó para el bienestar de los Estados Unidos pero sí podemos decir que sin él esta gran nación no existiría como hoy la conocemos. En su Vida en el Mississippi, Mark Twain nos da una clara descripción de lo inhabitable que era esa enorme cuenca antes de la construcción de las obras. Las obras fueron diseñadas para controlar crecidas con frecuencia de una vez en 100 años, lo que es aceptado universalmente como justo y razonable, y ya sufrieron la “prueba de fuego”: a principios de los 90’s se presentó un evento hidrológico que superó el criterio de diseño y alcanzó a producir algunos daños y unos pocos muertos, pero las estructuras resistieron y haber realizado este proyecto a tiempo salvó a la nación de lo que pudo haber sido para ellos el Diluvio Universal.Diluvio Universal, ese atávico recuerdo, presente en la historia o la mitología de todos los pueblos y que es una realidad potencial porque, ya lo dijimos, los valles son hechura de los ríos y estos están dispuestos a reclamarlos en cualquier momento. Por supuesto esto no lo sabe el autor del editorial del periódico El Tiempo quien al, comentar el evento mencionado, dijo algo así como que en todas partes se cuecen habas; si por acá llueve, por allá se inundan: Pobre consuelo para la indolencia nuestra que mantiene a la comunidad bajo la amenaza permanente de catástrofes de origen hidrológico y a las cuales pagamos un tributo bastante alto en forma permanente. Se puede aseverar, sin riesgo de equivocarse, que entre el 5 y el 10% del trabajo de los colombianos se pierde anualmente por motivo de avenidas e inundaciones, sin mencionar algo más doloroso, la pérdida de vidas humanas.Como para la regulación de los ríos es indispensable construir represas, lo indicado es construirlas buscando que lo que en ellas se invierte y los recursos naturales que se involucran produzcan el máximo y que los inevitables efectos negativos sean los mínimos posibles. Esto se logra con los que llamamos Proyectos de Propósito Múltiple. Conviene hacer énfasis en lo de propósito para distinguirlo del efecto, porque todas las represas son de efectos múltiples los cuales son positivos y negativos. Si al cuantificar dichos efectos la suma de los positivos supera la de los negativos el proyecto es aconsejable y debe procederse a estudiar su viabilidad económica y financiera; en caso contrario, debe descartarse. Y los propósitos son múltiples, pues los efectos positivos lo son y lo que se pretende es aprovechar estos para lograr el máximo beneficio. Los principales efectos positivos son:a) Control de inundaciones.b) Almacenamiento de agua para riego; uso humano, animal e industrial.c) Regulación de los caudales para permitir la navegación.d) Creación de un marco propicio para el turismo y la recreación.e) Posibilidades de generación de energía hidráulica, yf) Mejoramiento de las condiciones para la fauna acuática con el consiguiente incremento de sus posibilidades de aprovechamiento.El control de inundaciones por ser asunto de orden constitucional - protección de vidas y hacienda - debe ser costeado por el Estado; los otros efectos los pagan los usuarios en proporción a los beneficios recibidos.Este criterio, así definido, es el único que permite llevar a cabo proyectos de mediana y gran envergadura sobre cauces de tamaño apreciable, sobre todo cuando están de por medio el control de inundaciones y el aprovechamiento de suelos agrícolas. Es un tremendo error construirlos con propósito único, casi siempre generación de energía, lo que solamente conduce a obtener productos caros y a crear situaciones de verdadera injusticia. Casos típicos en Colombia: Betania y Urrá. Adicionalmente los proyectos no deben construirse aisladamente.Las hoyas hidrográficas son sistemas y como tal deben estudiarse para obtener un conocimiento suficiente que permita tomar decisiones en cuanto al número, tamaño y características de las obras que, en conjunto, regulen todo el sistema y permitan obtener el máximo beneficio de sus caudales. Un buen ejemplo es el caso del río Cauca donde las Empresas Públicas de Medellín (EPM) están pensando construir una gran represa en el municipio de Ituango con el exclusivo fin de producir energía eléctrica. Yo estoy seguro de que un sistema de presas a lo largo del río, entre La Virginia (Risaralda) y Puerto Valdivia (Antioquia), con un costo que probablemente sería menor que el de lo proyectado por las EPM permitiría regular el cauce, habilitándolo para la navegación, controlando las graves y costosas inundaciones del Bajo Cauca y, aun, logrando la generación de un potencial mayor que el pretendido con el proyecto de dichas empresas.

GABRIEL ECHEVERRI OSSA

Ingeniero Civil

Bogotá, Agosto 30 de 2005

No hay comentarios: